Antecedentes de la guerra

Después de la Guerra de Independencia, los ingleses no retiraron todas sus tropas del territorio estadounidense. Los ingleses también continuaron motivando y ayudando a los nativos americanos para que atacaran los asentamientos norteamericanos en los territorios del oeste.

En 1803, Francia e Inglaterra estaban nuevamente en guerra. Aunque Estados Unidos se mantuvo como una nación neutral y pudo mantener comercio con ambos países, en 1805, Gran Bretaña y Francia intentaron impedir que su rival comerciara con Estados Unidos. Gran Bretaña bloqueó la costa francesa y amenazó con requisar todos los barcos que comerciaban con Francia. Al mismo tiempo, Francia anunció que requisaría y apresaría los barcos que comerciaran con Gran Bretaña.

Los británicos necesitaban urgentemente marineros para su guerra naval contra Francia. Muchos de sus marineror habían desertado debido a las terribles condiciones de vida en la Real Armada Británica, como trabajo duro, maltrato y pésima comida. Los barcos británicos comenzaron a detener barcos estadounidenses en busca de desertores para obligarlos a regresar a la Armada de su país.

Algunos de los marineros capturados eran desertores de la Armada británica, pero los británicos también reclutaban a ciudadanos nacidos y naturalizados en Estados Unidos.

Los británicos esperaban a los barcos estadounidenses frente a un puerto estadounidense, donde los abordaban y requisaban. En junio de 1807, el barco de guerra británico Leopard detuvo al barco estadounidense Chesapeake en la costa de Virginia. El capitán del Leopard ordenó requisar el barco en busca de desertores británicos, pero el capitán del Chesapeake se negó. En respuesta, los británicos abrieron fuego. Sus proyectiles averiaron el Chesapeake y mataron a tres miembros de la tripulación.

Cuando se difundieron las noticias del ataque, el secretario de Estado, James Madison, calificó el ataque de atrocidad. Muchos estadounidenses comenzaron a exigir que se declarara la guerra a Gran Bretaña, pero el presidente Jefferson quería evitarla. Aún así, prohibió parte del comercio con Gran Bretaña.

El próximo presidente de los Estados Unidos, James Madison heredó el conflicto con los ingles y se propuso ejecutar una política más agresiva contra Gran Bretaña. Los clamores más fuertes provenían de un grupo de congresistas republicanos jóvenes conocidos como los Halcones de Guerra que, liderados por Henry Clay de Kentucky y John Calhoun de Carolina del Sur, representaban al Oeste y al Sur.

Los Halcones de Guerra apoyaban el aumento del gasto militar impulsados por una sed de tierras. Los Halcones de Guerra del Oeste querían los bosques fértiles del sur de Canadá que pertenecían a Inglaterra, mientras que los del Sur anhelaban la Florida española. Este grupo también quería ampliar el poder del país. Sin embargo, no todos querían comenzar una guerra. Los federalistas del Nordeste se oponían enérgicamente a ella.

En la primavera de 1812, Madison comprendió que no podría seguir evitando una guerra con Gran Bretaña. El día 1 de junio dirigió un mensaje al Congreso en el cual le pedía que declarara la guerra. Aunque los británicos ya habían decidido abolir su política de abordar y requisar los barcos estadounidenses, la noticia de esta decisión llegó demasiado tarde a Washington, D. C. Una vez iniciada, la maquinaria de guerra no podía detenerse.

Causas de la Guerra

  • Los ingleses ayudaban a las tribus de nativos americanos a atacar los asentamientos de estadounidenses blancos en el territorio del oeste
  • Los inglese atacaban barcos mercantes de los Estados Unidos para evitar que comerciaran con Francia
  • Los ingleses abordaban los barcos norteamericanos y obligaban a sus marineros a servir en la armada inglesa.
  • Un grupo de congresistas norteamericanos llamados Los Alcones de la Guerra, querían apoderarse del territorio de Canadá que era territorio británico para expandir el tamaño de los Estados Unidos.

La Guerra

Cuando la guerra comenzó, muchos norteamericanos pensaban que Estados Unidos vencería rápidamente a Gran Bretaña, pero el país no estaba preparado para el conflicto.

La fuerza de combate era pequeña y estaba mal preparada. El ejército oficial tenía menos de 12,000 soldados, 5,000 de los cuales eran reclutas nuevos. Estaban además las milicias estatales. Las formaban entre 50,000 y 100,000 soldados mal entrenados. Los comandantes que habían servido en la Guerra de Independencia eran demasiado viejos para pelear. Además muchas tribus de nativos americanos apoyaban a los ingleses por los conflictos que habían tenido con los estadounidenses por el robo de sus tierras.

La guerra comenzó en julio de 1812. El general William Hull condujo al ejército estadounidense de Detroit a Canadá, donde se encontró con el jefe indio Tecumseh y sus guerreros. Hull entregó Detroit a los británicos, pues temía que los indígenas los masacraran. Otros intentos de invadir Canadá también fracasaron, entre ellos el liderado por el general William Henry Harrison, quien decidió que los estadounidenses no podrían avanzar mientras los británicos controlaran el lago Erie.

Jefe Indio Tecumseh

Oliver Hazard Perry, comandante de las fuerzas navales del lago Erie, tenía órdenes de reunir una flota y tomar el lago, que estaba en poder de los británicos. El 10 de septiembre de 1813, los barcos británicos partieron para enfrentar a los estadounidenses. En la sangrienta batalla, Perry y sus naves destruyeron la fuerza naval británica y controlar el lago Erie.

Ahora que el lago Erie estaba en poder de los estadounidenses, los británicos y sus aliados indígenas intentaron retirarse del área de Detroit, pero fueron interceptados por Harrison y sus tropas. Tecumseh murió en la feroz batalla del Támesis.

Lago Erie entre Canadá y Estados Unidos

Las fuerzas estadounidenses también atacaron York, el actual Toronto, y quemaron el Parlamento. Aunque a finales de 1813 Estados Unidos había obtenido varias victorias, Canadá permaneció bajo el dominio británico

En agosto de 1814 los británicos llegaron a la bahía de Chesapeake y atacaron Washington D. C. Sus tropas sometieron rápidamente a la milicia estadounidense a las afueras de la ciudad. Luego, entraron en la capital del país y procedieron, sin demora, a quemar y destruir todo cuanto tuviera alguna relación con el Gobierno. Los británicos incendiaron el Capitolio y la mansión del presidente; afortunadamente, una tormenta apagó el fuego antes de que los destruyera por completo.

En vez de tomar Washington D. C., los británicos marcharon al norte, rumbo a Baltimore. Atacaron la ciudad a mediados del mes de septiembre, pero sus habitantes estaban preparados y se mantuvieron firmes. Una decidida defensa y un gran fuego de artillería desde el fuerte McHenry hasta la bahía impidieron que los británicos entraran a la ciudad.

Mientras las bombas explotaban en el fuerte McHenry durante la noche del 13 de septiembre, el abogado local Francis Scott Key observaba. A la mañana siguiente vio que la bandera nacional aún ondeaba sobre el fuerte. Profundamente conmovido, escribió el poema que se conocería como “The Star-Spangled Banner“ (La bandera adornada de estrellas). El Congreso lo declaró himno nacional en 1931.

Batalla de Fuerte McHenry

Mientras las fuerzas británicas atacaban Washington y Baltimore, el general británico sir George Prevost conducía a más de 10,000 soldados provenientes de Canadá hacia el sur. Su meta era apoderarse de Plattsburgh, a orillas del lago Champlain. En septiembre de 1814, una fuerza naval estadounidense derrotó a la flota británica en este lago. Temerosos de que los estadounidenses los cercaran, los británicos se replegaron a Canadá.

La batalla del lago Champlain convenció a los británicos de concluir la guerra en América del Norte porque era costosa e innecesaria. Habían vencido a Napoleón en Europa y seguir combatiendo con Estados Unidos traería pocos beneficios: el esfuerzo no valía la pena.

El fin de la guerra

En diciembre de 1814, representantes de Estados Unidos y Gran Bretaña se reunieron en Ghent, una ciudad de Bélgica, para firmar un acuerdo de paz que se conoce como Tratado de Ghent y conservó las fronteras existentes.

Una última y feroz batalla ocurrió antes de que en Estados Unidos se tuvieran noticias del tratado. El 8 de enero de 1815, los británicos avanzaron hacia Nueva Orleans, donde Andrew Jackson y sus tropas esperaban escondidos detrás de gruesas balas de algodón que interceptaban los proyectiles. Los británicos, quienes marchaban a campo abierto, fueron blanco fácil de las tropas estadounidenses. En un combate corto pero terrible, cientos de soldados británicos murieron. Los estadounidenses obtuvieron una victoria decisiva en la batalla de Nueva Orleans y Andrew Jackson se convirtió en un héroe nacional.

Después de la Guerra de 1812, los estadounidenses se sintieron imbuidos de un nuevo sentido patriótico y fortalecidos en su identidad nacional. El joven país también ganó respeto y reconocimiento entre las naciones del mundo.